11 metros

05.02.2018

Trabaja en silencio y deja que éxito haga el ruido...

Corría la jornada 5 del campeonato de liga y el Hospi visitaba un feudo que históricamente no se le ha dado bien, fiel a la historia no iba a ser muy diferente a los precedentes.

El Hospi no pudo hacerse con la victoria y un futbolista quedó marcado por ser el protagonista de la jugada que marcó el partido. Aliaga no estuvo acertado en la acción del gol Gavanense y muchos lo señalaron como el culpable de la derrota.

Si algo caracteriza el juego del equipo ribereño es que no se rifa ningún balón a no ser que sea necesario, y eso va desde el portero hasta el último jugador de la convocatoria. Una de las premisas que debían tener los porteros este año, es que tuvieran un gran juego de pies, y la apuesta por ambos guardametas en ese sentido es acertada.

Aliaga, procedía del C.E Sabadell como un portero de gran proyección después de no tener minutos en segunda B, precedido de una gran temporada en el filial del equipo arlequinado. Portero con gran envergadura, complexión fuerte que le gusta arriesgar con el balón y sobretodo con mucha personalidad.

Aquella tarde fiel a su estilo decidió arriesgar y tomó una decisión que a la postre no era la más adecuada costándole los 3 puntos al equipo. Mucho se habló de aquella jugada, pero desde el míster Xavi Molist hasta el último jugador de la plantilla, no dudaron en arropar al portero.

Aliaga podía haberse venido abajo y no lo hizo, siguió trabajando en silencio y esperando sus oportunidades.

Si algo tiene este deporte, es que siempre te devuelve lo que te quita y te da innumerables ocasiones de conseguir la revancha. Este fin de semana volvía el Gavà al Estadi y Adrià era el portero titular, era un partido más de liga pero para él seguro que le recordaba una tarde no muy grata.

Corría el minuto 79 y Cristian Gómez cometía penalti, 1-0 en el electrónico, un jugador menos y la parroquia local no podía creer que se pudiesen perder 2 puntos con el colista después de dominar prácticamente todo el partido.

Aliaga bajo palos, día desapacible y lluvioso en el que prácticamente no había intervenido, con el dolor en la cara del golpe que se había llevado unos minutos antes con Sani. Ante él se encontraba Ao, el jugador japonés, desde los 11 metros dispuesto a igualar el encuentro.

Algo me decía que Aliaga iba a pararlo, se lo dije a mi compañero Raúl en la retransmisión. El que ha seguido al Hospi esta temporada empieza a no ponerse nervioso cuando el rival tiene que lanzar una pena máxima y está bajo palos Adrià.

Lanza Ao y vuelve a ocurrir. Aliaga adivina el lado y detiene el penalti realizando una gran estirada,  ya van tres esta temporada, el guardameta se levantaba como un resorte y gritaba al cielo con rabia y alegría a la vez. El Capi, Dani Fernández, se abrazaba a él y el resto de compañeros le felicitan. Aliaga se desquitaba de aquel fallo en aquella lejana tarde del mes de Septiembre en la Bóbila. Salvando los muebles, deteniendo la pena máxima, el fútbol le daba la oportunidad de resarcirse y él lo aprovechó.

El trabajo y el esfuerzo siempre tienen recompensa.

CARLOS BAUTISTA.