Cuando no te sale nada bien

10.03.2019

Que difícil se hace aceptar las derrotas cuando llevas tantas jornadas saboreando victorias eh... Pues hay que saber aceptar cuando no es tu día y el rival es mejor que tú. Tirando de tópicos, cuanto más jornadas pasas sin perder, más cerca está el día en que pierdas. Estaba escrito que debía ser esta jornada, justamente una de las jornadas marcadas en rojo para asestar un golpe no definitivo, pero que dejaba muy cuesta abajo el título liguero.

Nuestro más cercano seguidor en la competición doméstica le tocaba descansar y de haber logrado los tres puntos hablaríamos de una distancia de más ocho. Cierto es, que seguiría quedando mucho para el final pero hablaríamos de un colchón considerable. 

Dejando aparte lo que pudo ser y centrándonos en lo que fue, todo sigue igual con respecto al segundo clasificado y si nos tenemos que quedar con lo positivo, dentro de que una derrota nunca es de agrado para nadie, todo sigue igual y seguimos dependiendo de nosotros mismos para lograr el título liguero. 


Un encuentro en Les Grases que ya se presumía que no iba a ser fácil y así fue. El Santfe venía de dos derrotas consecutivas y quería romper esa mala dinámica ante los suyos y con la motivación extra de que llegaba el líder con una racha de partidos invictos que podía dar mucho respeto. El Santfe si algo tiene es que no se arruga ante nadie, y el sábado sacó el partido adelante con casta y explotando sus virtudes.

Hay partidos que se dan tal y como los imaginas y al contrario, el sábado se vieron ambas situaciones. Nuestro Hospi en la primera, apenas tuvo faena Aliaga y estuvo cerca de adelantarse por dos veces sin tener mucho el balón, en la segunda con un cambio de dibujo más atrevido decidido a dar un paso adelante y hacerse el dominador del partido, todo salió al revés.

Seguramente, para muchos el partido les recordaría al del Nou Sardenya, un Hospi desconocido que no logra sentirse a gusto y encaja goles con cierta facilidad. Pero no hay que llamar al dramatismo y a la preocupación, es una derrota inesperada y dolorosa, pero que a más de un equipo le ha sucedido a lo largo de una temporada y ha terminado logrando el título liguero.

Los más viejos del lugar seguro que recuerdan el 6-1 de la Romareda del dream team de Johan Cruyff y como acabó aquella temporada... Esperemos que nos ocurra lo mismo a nosotros en esta.

CARLOS BAUTISTA.