Desencanto en el bosque

27.05.2018

Raúl Haro, Nájera 26/5/2018.


Todo esfuerzo tiene recompensa sí... Y la tuvo el equipo local, envidiable ambiente desde que llegamos a Nájera con todo su colorido, su fan zone donde su afición estaba encantada de recibir a la nuestra.
Así debe entenderse este deporte, ambas aficiones disfrutando de la gastronomía local e intercambiando afecto y respeto. Llamaba la curiosidad que a falta de hora y media los jugadores del Náxara incluido su cuerpo técnico pasaran por la fan zone a recibir el cariño de su gente.
Podría parecer que eran muy osados y que eso podría crearles distracciones, pero más bien era todo lo contrario. Estaban cargándose de ilusión, contagiándose si cabe, aún más de motivación por dejárselo todo en el verde por los suyos.
Que importante es sentirte identificado con tu gente, con tu equipo, con tu ciudad...
Prácticamente la totalidad de la plantilla son nativos del pueblo o de alrededores y eso es un plus, cualquiera que vea ambas plantillas si tuviese que apostar por alguno de los dos equipos, lo haría por el Hospi viendo nombre por nombre.

Pero el Náxara creyó, el bloque que lleva tres años trabajando tres días a la semana, sobreponiéndose a unas instalaciones humildes pero con encanto, que el año pasado estuvo cerca de la machada no se amedrentó.


Desde el pitido inicial en el municipal de Hospitalet sabían lo que su míster Diego quería de ellos, juntos siempre juntos y sin fisuras. No es la primera vez que sucede esto en el fútbol, para que suceda se tiene que trabajar mucho y dejarlo todo hasta el último suspiro.


Más allá de los aciertos o errores que tan importantes son en este deporte, la unión, la comunicación para llegar a gestas tan importantes y en el Hospi este año no se ha terminado de ver. La implantación de un nuevo sistema de juego, plantilla prácticamente nueva, jugadores con mucho caché pero en categorías superiores.


Llega la hora de reflexionar, de tomar decisiones, analizar si el camino es el correcto para lograr el objetivo, en que se ha fallado y en que se debe mejorar.

Dos años consecutivos con dolorosas decepciones, el deporte por el momento nos está enseñando la peor cara, la que cuesta más de digerir y aceptar, pero como se suele decir de todo se aprende y te hace más fuerte.

A toda esa gente que se desplazó con todas las ganas e ilusión del mundo al bosque encantado que no pierda esa ilusión, toca lamerse la heridas tragar veneno y esperar a que vuelvan a recibir todo lo que dan y merecen. Esta afición se ha levantado en muchas ocasiones de palos muy duros, y siempre han vuelto a estar con el equipo. Este verano tocará hacerlo de nuevo.

Força Hospi!!!

Carlos Bautista.