Me fallaría a mí mismo

08.04.2019

Este artículo no debería salir hoy, ayer me llevé una decepción más si cabe. Cuando haces las cosas con ilusión, con las ganas de poder expresar lo que sientes o crees que puedes aportar, siempre te expones a la crítica fácil, a la incomprensión y por que no, al desacuerdo. Pero si acepté este reto semanal para mí, debía asumir que ante todo, debería aprender a gestionar los elogios como las críticas. Lo que nunca pensé, era que me cerrara puertas.

Ayer fue un día duro, las sensaciones no eran buenas, mañana fría, viento un tanto molesto y con las expectativas puestas en el verde. Las sensaciones del equipo en este último mes han ido a la baja, se ha ido perdiendo el colchón de puntos y el equipo ha ido perdiendo esa solidez y alegría nen el juego. El inicio del partido nos recordaba a un Hospi de la primera vuelta, ritmo lento, con más balón que el rival, pero sin ideas, sin meterle miedo al conjunto europeista. La presión vuelve a ser inexistente, en ocasiones estéril al hacerla una o dos jugadores, el equipo repliega demasiado y acompaña al equipo rival que va avanzando líneas.

Segunda parte con algo más de intención, pero poco a poco se va desinflando, un Christian Alfonso que intentaba llevar el peso del ataque, pero terminaba desquiciado entre la maraña de jugadores escapulados.

Nuevamente errores defensivos facilitan a los visitantes llevarse el botín sin demasiados esfuerzos. 

Demasiado pronto se terminó el partido para los nuestros, lo que hizo que parte de la grada volviese a entonar la dimisión del míster, meses después de la última vez. Algo se había terminado, un equipo que se está jugando tanto, no daba esas sensaciones, no había buena energía.

Nuevamente el equipo se ha vuelto a bloquear, no hay felicidad en el verde, se ven caras de frustración al no salir bien las cosas. Quizás el mensaje del banco ya no cala, quizás se ha perdido la motivación ante la falta de convicción en lo que se hace.


Horas más tarde, saltó la noticia, el cese de Xavi Molist era oficial. A falta de seis fechas; se decide cambiar la dirección del equipo, el equipo sigue dependiendo de él mismo, para algunos es tarde, para otros equivocados, para otros no es toda la culpa del entrenador. Lo que nunca voy a estar de acuerdo son en las faltas de respeto hacia una persona, que te puede gustar más o menos, pero no merece ciertos improperios por parte de algunos.

No es la primera vez que pasa esto en el fútbol, ni será la última, a lo mejor el cambio de entrenador era necesario, o no; lo que sí está claro, es que el bloqueo existe y aún estamos a tiempo de revertirlo.

No podía fallarme a mí ni a mis compañeros, pese a perder la motivación de escribir estas líneas, pese a que quizás no se lean...

CARLOS BAUTISTA.