Prohibido rendirse

12.02.2018

Rendirme? Tú no me conoces.... Estas palabras las podría firmar el mismísimo Guille Savall.

Llegó al Hospi hace ya 2 temporadas y media, sin hacer ruido, después de una temporada donde apenas había disfrutado minutos en su último club y alejado de su casa. Un futbolista salido de las mejores canteras del país como la del RCD Espanyol, dónde se había convertido en una promesa en la que incluso uno de los grandes equipos europeos en la actualidad se había fijado en él.

Savall, después de salir del Espanyol hizo un periplo por diferentes equipos: Betis B, Villareal B, Olot y Cacereño antes de llegar al Hospi en la temporada 15-16. Marcado por la mala suerte en las lesiones, no ha podido tener una regularidad en sus temporadas y ese futbolista del que todo el mundo hablaba maravillas, no pudo terminar de demostrarlo.

Su llegada al club fue una apuesta por recuperar a ese futbolista que llevaba dentro. La primera temporada fue de más a menos y volvieron a aparecer las malditas lesiones, la temporada pasada aún fue peor en ese sentido. Ver durante semanas como se machacaba para volver a estar con el equipo, y cuando volvía a saltar al campo pocos minutos después volvía a romperse. Golpes demasiado duros que tiraban todo el trabajo por tierra.

Pero demostró ser un gladiador y llegó al final de temporada para ayudar al equipo a conseguir la permanencia, que luego por desgracia no se conseguiría.

En verano decidió seguir un año más e intentar devolver al equipo a la categoría de bronce. Este año la competencia volvía a ser elevada en cuanto a jugadores en su posición, pero desde el inicio contó con la confianza de Xevi Molist haciéndose con un puesto en el once titular. Pero los viejos fantasmas aparecieron de nuevo, cuando parecía que las lesiones le iban a respetar tuvo que parar.
Otra vez el fútbol no estaba siendo justo con un jugador que la temporada pasada se levantaba con más fuerza una y otra vez cada vez que lo tumbaban, y nunca tiraba la toalla.

Este fin de semana volvía al once inicial después de salir de la convocatoria la pasada jornada, volvió a ser el líder en la línea defensiva, se ha convertido en un hombre de confianza para Xevi Molist y se le ve en diferentes momentos del partido como se acerca al banquillo a recibir instrucciones o intercambiar sensaciones.

Por fin parece que sale el sol para Guille Savall, jugador con sentido del humor que muchos jugadores resaltan, y al mismo tiempo el primero en ser exigente en los entrenamientos y partirse la cara en los partidos sea contra quién sea.

Atrás quedan aquellas lágrimas en Mestalla tras consumarse el descenso a tercera, también aquellas malditas lesiones... Prohibido rendirse.

Carlos Bautista.