Sólo los fuertes, sólo los recios... Somhihospi!!!

30.04.2018


Me voy del Narcís Sala con una sonrisa... Sí sí, lo digo convencido y desde la más absoluta sinceridad.


Ya había pasado media hora larga desde el pitido final, donde quise hacer un acto de reflexión y no dejarme llevar por la rabia y la indignación ya que motivos de sobra tenía. Y es que me niego a ahondar en la herida, por que prefiero quedarme con lo bueno, con la sensación que mi equipo está muy fuerte y unido. Dicen que se puede perder de muchas maneras pero nunca de rodillas y mi equipo murió de pie, aguantando cada una de las cuchilladas traperas que le iban propinando, como un equipo grande que no se vino abajo.


Tras los primeros minutos del Sant Andreu que intentó salir a intimidar a los nuestros imprimiendo un ritmo alto pero sin hacer daño, los once de Xavi Molist empezaron a quitarse esa presión y tocar y tocar el balón.

El efecto gaseosa del equipo cuatribarrat se empezaba a diluir, y el Hospi muy metido y con el partido bien estudiado empezaba a ganar metros. Dos jugadas fueron claves, el penalti no señalado a Velillas y la expulsión por doble amarilla al capi Dani Fernández. Y los nuestros allí seguían, con el carácter de un equipo grande, dispuestos a dejarse el alma en el campo y ayudarse unos a otros.


Que queréis que os diga, el Narcís Sala no rugía, no las tenían todas en que aquella puñalada había conseguido malherir al visitante. Necesitaron 75 minutos para empezar a doblegarnos y con lo justo, trabajo de locos el que estaban desarrollando los nuestros, que después de estar cerca de adelantarse con un gol anulado a Pedro Manzi veía que en dos jugadas consecutivas el Sant Andreu ponía tierra de por medio.


Mención a parte el penalti en el 95, que fue la última puñalada trapera a un equipo que ya había recibido demasiado castigo previamente.

Todo esto nos tiene que hacer más fuertes, si cabe, pasar página lo antes posible y estar todos juntos para lo que viene. De nada sirve ya seguir hurgando en la herida, hay que taponar y cortar la hemorragia.


Quedan dos batallas antes de llegar a la gran guerra del play off y nuestro equipo merece que estemos a su lado después de estas puñaladas.

Como siempre me gusta decir, lo mejor está por llegar...

Carlos Bautista.