Competitivos

27.08.2018

Con una pre temporada atípica, donde se ha tenido que adaptar el equipo a diferentes terrenos de juego, al tener el estadio impracticable por el ansiado cambio de césped. Nos encontrábamos con la primera jornada para los nuestros que en realidad era la segunda, y ante un rival importante de la categoría.

Plantilla notablemente reforzada y a falta de un segundo portero, más extensa en número de jugadores y con presencia de juveniles. Una mezcla que tiene que ir cogiendo velocidad de crucero en la que las cotas a conquistar esta temporada pasan por el obligado ascenso.
Pero para todo esto se necesita tiempo y mucho trabajo, y por qué no decirlo también... Paciencia!. Esa palabra que tanto cuesta mantener en esto del deporte Rey de este país.

Volviendo al encuentro de ayer en Terrassa, por primera vez Xevi Molist hacía un once completo de jugadores de los llamados a tirar del carro y no habían juveniles, solo Sala esperando su oportunidad en el banco.
La propuesta de juego sigue siendo la misma del año anterior, balón por el piso y control del partido. Pero de inicio el equipo mostró ambición y quiso sorprender al conjunto local. Equipo alto, intentando recuperar en campo contrario, queriendo ser protagonistas ante un equipo que una de sus características precisamente es que quiere tener el control y en casa sobre todo logra hacerlo.

Incluso se estuvo cerca de adelantarse en el marcador el Hospi, con dos buenas ocasiones. Pero a partir del minuto 30 el Terrassa empezó a ser más incisivo y los últimos minutos ya se niveló la balanza.
El juego tuvo falta de chispa por ambos bandos y es normal a estas alturas, ya lo decía Savall al final del encuentro "llega demasiado pronto este partido" y estaba en lo cierto. Las piernas pesaban y no respondían a la velocidad que la cabeza le exigía, en consecuencia el juego se volvió impreciso y lento por momentos. Pero es ahí cuando se le debe exigir al equipo el esfuerzo y el ser competitivos.

El partido pedía eso, los jugadores se vaciaron, se pudo ver a Ton Ripoll como se le subían los gemelos después del despliegue de trabajo que dio ayer. Cristian Gómez abandonaba el terreno de juego exhausto con una leve cojera.

Se supo sufrir y sobre todo este Hospi 18-19 mostró una de las muchas virtudes que se le esperan y están todavía por verse, oficio y generosos en el trabajo. Los cambios dieron más frescura y garra para esos minutos finales donde los Egarenses apretaban y exigían. Es cierto que en la segunda parte nos faltó más presencia en área contraria traducida en ocasiones, pero como bien dijo Gabriel Cichero "sobre todo estas semanas de pre temporada hemos trabajado el aspecto defensivo y el equipo ha estado bien, portería a cero, nos vamos contentos".

Esta semana volvemos al Estadi después de un mes rotando en estadios de la ciudad y por fin tendremos un césped acorde con el club y el estadio, y de nuevo recibiendo a otro de los gallitos del grupo.

Carlos Bautista.