Un espejo donde mirarse

30.01.2018


Desde pequeño, uno siempre quiere parecerse a alguno de los grandes jugadores de la élite del fútbol, sueña con cómo sería jugar en el Camp Nou, el Bernabéu o en cualquier estadio de los que ves en el televisor.


Soñar es bonito, y muchas veces dicen que es necesario para visualizar donde quieres llegar, pero para alcanzar este sueño, se requiere un esfuerzo, una constancia y sobre todo tener algo especial, un talento.


Siempre sueles tener esos ídolos un tanto inalcanzables, debes esperar al fin de semana para poder verlos o esperar que en algún programa televisivo hablen de ellos. A día de hoy, tenemos la suerte en el Hospi de tener jugadores en el primer equipo que han salido de nuestra cantera y que han conseguido ese sueño. Y además, uno de ellos actualmente es entrenador de uno de los equipos de la base, hablamos de Cristian Gómez.


En la última ocasión que Xavi Molist estuvo en nuestro programa, dijo que el club tenía mucha suerte de contar con Cristian, ya no sólo por su condición de futbolista para el primer equipo, si no que también era un espejo donde mirarse para todos los niños del club.


Y es así, es un claro ejemplo en el que si trabajas duro, te esfuerzas y haces las cosas con pasión desde el Hospi también pueden salir jugadores que llegan a la élite. Cristian llegó con 10 años al club y logró llegar al primer equipo y conseguir un ascenso a segunda división B.


El Hospi siempre se ha dicho que es un club trampolín, y a Cristian también le sirvió para dar el salto a un club de la élite. Firmó por el filial del R.C.D Espanyol, posteriormente logró subir al primer equipo para jugar en primera división.


Posteriormente, Real Madrid Castilla, Girona F.C, nuevamente Hospi (consiguiendo la salvación del equipo) Lleida Esportiu y en esta temporada ha vuelto a nuestro club, el año en el que se ha descendido de categoría, demostrando el amor por la franja y haciendo un gran esfuerzo por su parte.


Cristian tiene el apoyo de la grada que lo ha visto crecer, pero también tiene una lupa encima puesta por el sector más exigente de la afición, y es que de él se espera mucho. Pero si alguien es exigente con su juego y con lo que se espera de un jugador de su nivel, es el mismo. Nadie puede reprocharle que no se deja la piel en el campo y se le ha visto salir en más de un partido cabreado por no haber podido ayudar más al equipo.


Este fin de semana otra vez se echó el equipo a la espalda y ocupó la posición del almirante David García, su juego e importancia en el equipo ha ido creciendo conforme pasaban las jornadas y el equipo lo necesita.


Cristian tiene un sueño, devolver al equipo donde nunca tuvo que haber salido y hacerse camino como entrenador en el club que le vio crecer como futbolista y como persona, conociéndole, seguro que lo consigue.